CLAYSS

Centro Latinoamericano de Aprendizaje y Servicio Solidario


Se celebró en Argentina el día del Estudiante Solidario

 

Tras la apertura a cargo de Iris Borges, coordinadora provincial de Educación Solidaria, Nieves Tapia, directora de CLAYSS, ofreció una breve intervención, y condujo una entrevista con estudiantes de tres de las escuelas solidarias presentes, quienes presentaron los rasgos fundamentales de sus experiencias de aprendizaje-servicio solidario. A continuación se desarrolló una muestra de posters y stands de los proyectos juveniles solidarios desarrollados por las secundarias presentes.
Durante la tarde, Graciela del Campo, del Programa Nacional Educación Solidaria, ofreció un taller para docentes, y los estudiantes trabajaron en la elaboración de un “Decálogo del estudiante solidario” que fue aprobado por unanimidad, y que puede leerse aquí:
Síntesis de la TV local en: https://youtu.be/6InhPon60Fc

“Decálogo del estudiante solidario” elaborado por estudiantes secundarios de Mendoza

  1. Comunidad: se tiene que tener en cuenta la necesidad real de la comunidad, para crear vínculos y para que nuestro proyecto sea alcanzado.
  2. Aprendizaje: el aprendizaje del estudiante solidario debe ser recíproco, es la base principal de un buen proyecto. Lo explicamos con una frase “Si tu amigo tiene hambre, no le des pescado,  enséñale a pescar”.
  3. Impacto social: cuando un proyecto solidario se piensa desde la empatía el impacto social en la comunidad destinataria es más profundo y por ende más duradero, para ello el trabajo en equipo es fundamental.
  4. Registro, sistematización y comunicación: en los proyectos solidarios debemos llevar a cabo un registro de lo que vamos haciendo y sistematización que nos muestra cómo va el avance del proyecto permitiéndonos ver fortalezas y debilidades. De esta manera podemos lograr el objetivo deseado. La comunicación es vital para dar a conocer lo que hacemos y lograr el apoyo de otras organizaciones o instituciones.
  5. Solidaridad: el proyecto se basa en la solidaridad de los participantes que lo componen, es decir, que se construye mutuamente entre los beneficiarios y los beneficiados. Esta misma no debe ser confundida con caridad, es una solidaridad basada en la empatía.
  6. Evaluación: la evaluación de los proyectos debe involucrar nuestro proceso individual, además del de la comunidad. Es importante como proceso de autoconocimiento y mejora para un impacto positivo y efectivo en la realidad o problema que deseamos modificar y de lo que aprendemos.
  7. Compromiso: sentirnos parte del proyecto que estamos realizando nos permite comprometernos con él y sentir responsabilidad por lo que hacemos, sintiéndonos seguros de lo que queremos lograr y cómo lo queremos hacer. El compromiso individual es tan importante como el colectivo.
  8. Servicio-empatía: la empatía hacia los demás nos impulsa a crear servicios solidarios en beneficio de la comunidad. Ponernos en el lugar del otro y poder comprender lo que le sucede para pensar en el servicio que podemos ofrecerle.
  9. Tiempo: Crear lazos y fomentar la buena comunicación entre las diferentes promociones para que el proyecto tenga continuidad en el tiempo. Incorporar estudiantes de todos los cursos para que nuestras acciones crezcan y perduren.
  10. Protagonismo estudiantil: para poner en práctica un proyecto de educación solidaria el estudiante debe participar de todas las etapas con compromiso, entusiasmo y empatía, siendo guiados por el docente. Es el estudiante el motor que incentiva y propone.