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Fundación Clayss: chicos que aprenden y ayudan a su Comunidad
Agrositio.com – 30 de mayo de 2006
Esta organización brinda el desarrollo de una metodología de estudios en la que los chicos pueden ayudar a su propia comunidad, aprendiendo. Estilo Agrositio habló con Graciana Gaona, de Relaciones Institucionales...
Fundación Clayss es una Asociación Civil que nació en el 2002, con gente que viene trabajando hace muchos años en la misma temática que tiene que ver con el desarrollo de proyectos educativos solidarios a través de una metodología que es “aprendizaje y servicio” en todas las instituciones educativas del país.
Fundar Clayss
“Un grupo de gente decide fundar Clayss porque se venía haciendo la metodología a través de un programa en el Ministerio de Educación y después de la crisis se desarticuló”, cuenta Graciana.
De esta manera, con mucha gente de gran capacidad desarrollada a lo largo de varios años, mucho trabajo y relación con escuelas de todo el país, decidieron formar esta organización.
“Nos ocupamos de promover este tipo de metodología en todos los niveles, desde el inicial hasta educación superior”, explica Graciana a Estilo Agrositio y cuenta que Clayss lidera la promoción de esta metodología en Argentina y Latinoamérica porque desde sus inicios viene asesorando en Chile, Uruguay, Brasil, brindando capacitación y haciendo actividades de promoción de esta metodología. Ahora van a realizar una capacitación en el Instituto Tecnológico de Monterrey, México.
Argentina es líder en el desarrollo de esta metodología, otros países han venido a pedir asesoramiento y apoyo.
Una Metodología innovadora
Es una pedagogía que consiste en que los chicos a partir de lo que aprenden en la escuela o en la universidad desarrollan proyectos de intervención en la comunidad, detectan problemáticas en su entorno, a lo que ellos pueden dar respuesta pero aplicando los conocimientos. Por ejemplo hay chicos que enseñan computación a personas desempleadas, o sea que lo que ellos aprenden lo ponen en práctica en beneficio a gente que está desempleada. “No van a solucionar el tema del desempleo pero si van a mejorar las condiciones de empleabilidad de esa gente”, asegura Graciana.
Los proyectos atienden todo tipo de temáticas como medio ambiente, recuperación de patrimonio histórico, educación, salud, etc.
Todo tiene una metodología muy concreta, se hace un diagnóstico en la comunidad para detectar el tipo de necesidades. Además la escuela tiene que pensar que tiene que estar totalmente ligada al aprendizaje de los chicos, porque por un lado tiene una intención de mejorar problemáticas de la comunidad pero por otro, tienen que mejorar la calidad del aprendizaje de los chicos.
“Esto se da en el corto y mediano plazo, en el largo plazo es el tema de la responsabilidad social, porque el fundamento es que estás formando a un chico que no solamente va a ser bueno en matemática, sino que va a tener una mirada distinta respecto a la comunidad a la que pertenece”, explicó Graciana a Estilo Agrositio.
De esta manera, explica que la idea no es que las escuelas se conviertan en centros asistenciales sino que esto es una forma de aprender mejor, mejorar la calidad educativa y formación de los chicos en valores. “Aprender a participar saliendo a la cancha para convertirse en ciudadanos responsables”.
El caso de Tucumán
A partir de la imagen de la chiquita que recorrió el mundo por estar desnutrida, la Universidad de Tucumán decidió realizar algo por esto, por su comunidad.
De esta manera, durante la última materia de la carrera de medicina los estudiantes tienen que hacer el seguimiento de un paciente. De esta forma, es obligatorio seguir un caso de desnutrición, van a buscarlos, identificarlo, hacen estudios y diagnósticos. “Instrumentan todo lo necesario para ponerlo en parámetros normales, para eso la universidad tiene alianzas con empresas que les proveen todo el sistema de recursos que no tienen y que necesitan para desarrollar eso”, explica Graciana, además opina que trabajan como si fueran padrinos de ese niño y terminan involucrándose con la familia. “Lo concreto es que el estudiante de medicina hace algo muy especifico en base a una necesidad clarísima de la comunidad durante un año para lograr mejorar los índices de desnutrición”, afirma Graciana.
Por otro lado y como otro extremo, los chicos de una escuela primaria en Tucumán practican lectura, de una manera muy particular. La maestra va con un carrito de supermercado lleno de libros, los chicos le leen cuentos a los niños que están jugando en la plaza, y allí es en donde se da su práctica de lectura oral. Además prestan libros como una biblioteca circulante. “Son dos ejemplos bien extremos de actividades diferentes, es como que la comunidad se termina convirtiendo en el aula”, señala Graciana.
Números que hablan por si solos
A partir de que hay un premio presidencial a proyectos educativos solidarios en el 2000, el programa nacional de educación solidaria quiso relevar qué estaba pasando en la escuelas, reconocer a los que ya lo estaban haciendo y promover esta metodología como una pedagogía, que es muy innovadora porque pone en contacto a la escuela con la comunidad.
De hecho hay números que lo indican: hay relevadas 14.556 que están desarrolladas en 12.673 instituciones educativas de todos los niveles privada y estatal y en todo el país. “Sólo el uno por ciento es superior porque es más nuevo, pero al ser casi profesionales la capacidad de gestión y acción que tienen es enorme”, cuenta Graciana.
De todos, el 99 por ciento relevados hacen sus proyectos en articulación con organizaciones de la comunidad o con organismo gubernamentales por ejemplo con la municipalidad local, Cáritas, etc.
La alianza con entidades como AACREA
“Desde la sociedad civil lo que hacemos es promover y tenemos un área que es la de capacitación, ofreciéndola a quien la pida”, cuenta Graciana y asegura que tienen mucha demanda desde el interior del país, así es como fue que AACREA se contactó con la fundación, a través del programa de EduCrea para que les brinden este tipo de capacitaciones en el desarrollo de sus proyectos en sus distintas zonas.
Por otro lado, realizan el acompañamiento de las instituciones educativas que hacen este tipo de proyectos que es capacitar asistencia técnica y además una búsqueda de recursos humanos y ahí es donde se producen alianzas con empresas que a través del área de responsabilidad social de esas empresas invierten en educación, allí Clayss hace de nexo.
El trabajo de Clayss con PricewaterhouseCoopers
Hace tres años que trabajan en alianza con PricewaterhouseCoopers, ellos han tomado una decisión institucional de volcar sus esfuerzos de acción en la comunidad en la educación. “Año a año vienen haciendo un concurso de proyectos educativos solidarios y el trabajo con nosotros fue muy buena alianza porque los asesoramos a ellos en el concurso”, resalta Graciana.
El premio consiste en dinero, capacitación de Clayss o asistencia técnica, depende el caso y además reciben la capacitación de Price en lo que es la gestión de proyectos. “Eso va unido a un programa de voluntariado corporativo que empezaron el año pasado, se armaron equipos de personal y cada uno asesora a una de las escuelas ganadoras”, cuenta Graciana
Importante destacar
Es importante contar que esta metodología se desarrolla en todo tipo de contexto socioeconómico. Por ejemplo, el bachillerato internacional tiene un módulo específico en donde desarrollan tareas comunitarias. La universidad de San Andrés tiene un proyecto desde el centro de estudiantes, llamado “Compromiso Joven” y son chicos que en su escuela secundaria desarrollaron este tipo de proyectos y cuando llegaron a la universidad decidieron hacerlo allí. “Es interesante cómo se forman en su escuela con otra conciencia”, opina Graciana y agrega que lo interesante es saber que esos chicos tuvieron la experiencia en el colegio y cuando “hablamos de impacto en los alumnos tenemos una muestra clara porque para estos chicos no les fue indiferente haberlo hecho, además después lo trasladan a su vida profesional”.
Responsables en todo
Según Graciana, la responsabilidad social es un tema que ha logrado instalarse bastante, es interesante, opina que hay mucho por hacer, pero el primer paso que todo el mundo hable y que se piense acerca del tema. “Creo que hay que lograr concientizar, pero es auspicioso”, opina.
Por otro lado, señala que se ve claramente desde las empresas que algunas tienen un corte puramente asistencialista y otras pretenden algo más promocional.
Por Florencia Lucero Heguy - Estilo Agrositio
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