| PRENSA
Premios a escuelas técnicas solidarias
La Nación – 8 de agosto de 2006
Desde estas columnas hemos destacado siempre el papel fundamental que, dentro de la educación en general, les cabe a las escuelas técnicas, sobre todo en países como la Argentina, que rápidamente deben desandar décadas de atraso y deterioro en temas de ciencia y tecnología como la manera más segura de acceder al desarrollo tan necesario.
Por esta razón también hemos subrayado en cada oportunidad el empuje que a esta área indispensable del conocimiento se le ha concedido desde el Ministerio de Educación de la Nación. Por ejemplo, la sanción, en septiembre de 2005, de la ley de educación técnica, que enfocó, entre otras cosas, la recuperación de escuelas imprescindibles para corregir el rumbo del mercado laboral argentino y apuntar directamente al país del futuro.
Dentro de estas acciones se inscriben también los premios PricewaterhouseCoopers a la educación, que se entregaron el mes último por tercera vez consecutiva y que reconocieron el trabajo solidario de las escuelas técnicas y agrotécnicas. Justamente, la idea de premiar a las escuelas técnicas -"premiar buenas prácticas y no sólo buenas ideas", como hicieron constar sus gestores- fue destacada por el ministro de Educación, Daniel Filmus, que habló en el acto. Destacó el funcionario que las escuelas técnicas necesitan premios porque pasaron momentos muy difíciles, porque no fueron reconocidas y porque el país crece, pero no tiene todos los técnicos que está necesitando.
Resultaron ganadoras del primer premio la Escuela Provincial de Educación Técnica N° 4, de Junín de los Andes, Neuquén, con el tema "Aprovechamiento de energías renovables para el aprovisionamiento de agua y electricidad en áreas rurales del departamento de Huiliches"; la N° 5127 Justo Pastor Santa Cruz, de Coronel Juan Solá, Salta, por "Compartiendo nuestros aprendizajes", y la N° 317 Dr. Carlos Sylvestre Begnis, de San Gregorio, Santa Fe, por "Calefactores solares de bajo costo". Las tres recibirán, además de un premio monetario, asesoramiento y capacitación en gestión empresarial a cargo de voluntarios de PricewaterhouseCoopers y capacitación pedagógica en aprendizaje y servicio solidario de parte del Centro Latinoamericano de Aprendizaje y Servicio Solidario (Clayss). Hubo también tres menciones especiales, que recibirán un premio monetario.
Este tipo de iniciativas llevadas adelante por empresas no es nuevo, afortunadamente, aunque en este caso preciso se aúnan dos aspectos del fenómeno solidario: por un lado, el ejercicio de la responsabilidad social empresarial (RSE) -una manera de devolver a la sociedad en la que se actúa parte de lo que se recibe de ella como apoyo a la actividad específica-, y, por el otro, el desarrollo de la conciencia social en los jóvenes alumnos participantes.
Como lo expresó el profesor Alfredo van Gelderen -uno de los jurados y académico de la Academia Nacional de Educación-, la Argentina está concretando por primera vez en mucho tiempo una agenda educativa que estaba faltando y sin la cual el país iba a convertirse en "una sociedad de inconciencia manifiesta". Se trata, también, de que la mejor educación argentina está "donde hay docentes que, como tales, le dan vida a la vida". La conjunción no puede ser más feliz: empresas que contribuyen con su interés a la educación de alumnos con conciencia social, que reciben su aprendizaje de docentes que saben adaptar y hacer crecer los conocimientos que tienen que impartir.
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