| PRENSA
Aprender sirve y servir enseña
La Gaceta – Tucumán – 29 de octubre de 2006
Punto de vista. Por María Marta Mallea, presidenta del Centro Latinoamericano de aprendizaje y servicio solidaria
Cuando hoy hablamos de educar en valores y específicamente en la solidaridad y para una participación ciudadana responsable, pensamos en actividades concretas de servicio a la comunidad protagonizadas por niños y jóvenes.
Así como sería muy difícil enseñar educación física dentro del aula, pretender que nuestros alumnos aprendan a ser buenos ciudadanos sin participar en la comunidad es casi imposible. A investigar aprendemos investigando y a participar participando. Más de 12.000 escuelas argentinas (según cifras del Programa Educación Solidaria del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación Argentina) de todos los niveles desarrollan actualmente experiencias educativas solidarias.
Directivos y docentes de estas escuelas les dieron la oportunidad a sus alumnos de poner en práctica sus aprendizajes para enfrentar problemáticas comunitarias y descubrieron que crecía su motivación, aumentaba su autoestima y aprendían más. Es el caso de por ejemplo escuelas especiales donde los chicos que concurren al taller de carpintería fabrican bastones para los abuelos internados en hospitales, escuelas medias donde los alumnos enseñan computación a personas sin trabajo. Podemos encontrar también alumnos de Nivel Inicial que cultivan retoños de árboles para forestar y embellecer su barrio. En las escuelas técnicas son cientos de alumnos los que aplican lo que aprenden, por ejemplo, a diseñar e instalar molinos eólicos en poblaciones rurales patagónicas.
Estas experiencias son la expresión de una pedagogía que en los últimos años ha venido creciendo en nuestro país: el aprendizaje-servicio.
El éxito del aprendizaje-servicio para motivar aprendizajes significativos no es ningún misterio: no es lo mismo estudiar para la prueba que estudiar para resolver un problema real en un contexto local. No es lo mismo tener que aprender de memoria el Preámbulo de la Constitución que hacer la experiencia de participación ciudadana que implica presentarle al intendente los datos de la contaminación del agua en la comuna. No habría sido lo mismo para los adolescentes de una escuela leer libros para una clase de literatura que organizar una biblioteca ambulante, actividades de teatro leído y obras de títeres para promover la lectura en un barrio sin ofertas culturales.
La experiencia de llevar lectura a otras escuelas, a hogares de ancianos, a centros comunitarios hizo que los alumnos leyeran mucho más que lo que les indicaba el programa de Lengua, que dejaran de faltar seguido a clase y que desarrollaran competencias como la comunicación interpersonal y el trabajo en equipo, hoy indispensables en el mundo laboral. El aprendizaje-servicio tiene una fuerte vocación integradora: integra disciplinas, integra instituciones, integra docentes e integra alumnos. Todos pueden participar de las actividades desde lugares diferentes, respetando tiempos distintos, y permitiéndole a cada uno desplegar lo mejor de sí mismo. El aprendizaje-servicio trabaja con la vida real, por eso hay lugar para todos y cada uno de nosotros
La calidad educativa hoy también implica formar chicos solidarios y para el compromiso ciudadano.
En las escuelas que desarrollan experiencias de aprendizaje-servicio, los alumnos y docentes descubren con hechos cotidianos que “aprender sirve y servir enseña”. |