La cita –como no podía ser de otro modo- es en la
biblioteca de la escuela, el único espacio que por el momento no ha sido
víctima de los robos a los que se ve expuesta habitualmente la EMEN 10
de la localidad bonaerense de José C. Paz. “Ya entraron 17 veces. Se
llevan de todo, pero los libros no les interesan”, relata de algún modo
aliviada Gladys Rodríguez, la bibliotecaria de la institución, una de
las profesionales que acompañan a la profesora María Marta Penjerek en
la conducción del proyecto del carrito-biblioteca que llevan adelante
los alumnos y las alumnas de 3ero Polimodal de esta escuela, una de las
instituciones galardonadas con el Premio Presidencial “Escuelas
Solidarias” 2003.
A conversar con estos jóvenes fuimos con dos
visitantes catalanes -Charo Battle, de la Fundación Esplai, y Pepe
Menéndez, Director del Centro de Estudios Joan XXIII- ambos muy
interesados en ponerse en contacto con estudiantes argentinos que
realizan prácticas de aprendizaje-servicio.
Con su carrito-biblioteca, este grupo de
adolescentes salió periódicamente, durante 2006 a visitar jardines de
infantes, geriátricos, centros comunitarios y la Escuela Especial de la
localidad. Su objetivo: promocionar la lectura.
“Muchas veces la tecnología nos juega en contra; la
mayoría de los chicos prefiere jugar con la computadora antes que
leer”, explican. Por esta razón, creen que es importante ir a los
jardines de infantes para que los más chiquitos entren temprano en
contacto con los libros. Y aclaran que cuando les leen un cuento
“bajado” de Internet aprovechan para decirles que en la computadora se
puede encontrar mucho más que “jueguitos”.
Por esta razón, además, relatan que para ellos es
esencial trabajar en la motivación y preparar un clima adecuado para la
lectura. Lo hacen a través de juegos, obras de títeres o cuentos
dramatizados y acompañados de música y objetos. Una vez creado el clima,
los promotores presentan el carrito, invitan a los niños a elegir
libros y forman pequeños grupos para leérselos.
Según lo que explican tanto María Marta como
Gladys, el perfeccionamiento de las técnicas de motivación parece ser
uno de los aprendizajes más evidentes que ha realizado el grupo a través
del proyecto. La grabación de la actividad –que permite que los
estudiantes puedan observarse “en acción”- y la etapa de reflexión que
sigue a cada una de las salidas han dado la posibilidad de que se
corrigieran errores y que los promotores de lectura imaginaran nuevos
recursos para motivar a su público.
Entre las experiencias más gratificantes, relatan la
que tuvieron con la Escuela Especial, en la que la etapa de motivación
fue resuelta a través de un juego de postas en las que se les proponía a
los alumnos diferentes actividades. “Esta experiencia –cuenta María
Marta- les generó a los niños de la Escuela Especial un espacio y una
motivación para la lectura que, según los informes de las docentes, no
habían podido construir antes. Cuando volvieron al aula pudieron retomar
el tema de la lectura. Tanto para ellos como para nosotros fue una
experiencia muy valiosa.”
Otro de los impactos que Gladys observa en los
estudiantes que participaron de esta actividad es el cambio de actitud
en los estudiantes tímidos. Con el correr del año, muchos de ellos
–relata- se han ido animando a participar activamente y a disfrazarse. Y
para que no quede ninguna duda de lo que son capaces de hacer estos
jóvenes, ponen en escena dos de los cuentos que suelen presentar en sus
salidas. Si el “público” al que esta vez van dirigidos los cuentos
disfruta enormemente de la presentación, el más elocuente en la
devolución es Pepe, y lo dice con palabras que sorprenden por completo a
los estudiantes de José C. Paz: “Me ha impresionado la afectividad con
la que habláis. En mi colegio, todos tendrían tanta vergüenza, unos de
otros, de decir un texto como éste, que no se atreverían casi a
representar el cuento.”
Antes de cerrar la visita, queremos saber si este
grupo registró algún cambio en lo personal a partir de la participación
en el proyecto. Leandro Pared responde: “El proyecto influye mucho para
ver la realidad de otra manera. Cuando estaba en 2do pensé que ésta era
una buena posibilidad para ‘zafar’ de horas de estudio, pero cuando
llegué a 3ero y me empecé a interiorizar, llegó un momento en que me
pregunté ‘¿por qué lo hago?’ La respuesta es: ‘porque me gusta’. Cuando
uno va a hacer esto y un chico te mira con amor y te dice ‘gracias’, es
algo maravilloso. |